Amazon dice que revolucionará las compras en línea con su nuevo sistema de entrega Prime Air. Ahora, un drone dejará tus compras en la puerta de tu casa en menos de 30 minutos; como la garantía de Domino’s Pizza, pero con principios de tecnología bélica.

El anuncio no ha sido recibido con mucho entusiasmo por expertos y el público en general. Hay quien cuestiona si los costos de semejante operación valdrán la pena o la posibilidad de que un país –en este momento, Estados Unidos– otorgue permisos de vuelo a los robots. Tampoco faltan los apasionados enemigos de los drones que ya amenazaron con dispararles si los encuentran viajando sobre su territorio.

Aún haciendo a un lado a la oposición, el sistema de entregas por Prime Air parece estar muy lejos de convertirse en realidad, entonces… ¿por qué anunciarlo ahora? ¡Por la publicidad, claro! Google quiere darle acceso a internet al mundo entero y PayPal pretende ser pionero en el comercio interplanetario, que Amazon se arme con un ejército de robots para entregar tu paquete de esferas navideñas parece más que lógico.

La nueva tendencia de las grandes compañías es causar revuelo con investigaciones y anuncios de nuevos desarrollos tecnológicos, sin importar qué tan factible sea su implementación. Innovar sin sentido para ser la noticia del día y estar en boca de todos: la ciencia y la tecnología al servicio de la mercadotecnia. La estrategia funciona, a diferencia de las entregas por drone.

Información: The Washington Post