En pleno cierre de año, la tasa de mortalidad del Godínez promedio aumenta dramáticamente. Actualmente, esta especie se encuentra acechada por extensas cargas de trabajo, con deadlines que desafían la lógica tiempo–espacio, sin olvidar los letales bomberazos de clientes ansiosos por “vacacionar”.

Si esta situación te es familiar, sabes que un “no puedo” jamás es opción. El hacer una propuesta mediocre para ahuyentar al cliente tal vez sea una alternativa… muy poco profesional, ¡olvídala!

Sabemos que decirle “no” al jefe es bastante complicado –hasta imposible–; sin embargo, el truco es ser capaz de traducir tu opinión de la manera más diplomática y clara posible, sin usar esas dos horribles letras. Te compartimos tres simples pero efectivas estrategias para que tus jefes tomen una negativa sin ponerse a la defensiva.

Situación 1: Bomberazo

Si tu respuesta inmediata es “no hay tiempo”, tu jefe probablemente cuestione tus habilidades de organización para realizar el trabajo.

Solución: Hechos, no palabras

No te niegues, mejor muéstrale todos los proyectos en los que estás trabajando y pídele que te ayude a priorizar nuevamente tus pendientes. Así, tal vez decline ese bomberazo o te autorice retrasar otra tarea, para enfocarte en una nueva.

Situación 2: Difieres con la estrategia o idea

Cuando creas que la estrategia para un proyecto no es la adecuada o está incompleta, evita los roces con respuestas como “eso no funciona” o “yo jamás haría algo así ”; esto es una crítica que aporta muy poco al trabajo de cualquier equipo.

Solución: Menos veneno, más propuestas

En lugar de destrozar la idea original, pregunta si puedes sugerir otro enfoque. Si tu jefe lo permite, queda claro que está dispuesto a considerar cambios en el proyecto y a otorgarte cierta influencia o control sobre el proceso. Si te dice que no, manifiesta de manera sencilla tus preocupaciones sobre la estrategia y, si el resultado final no es óptimo, tu jefe sabrá que trataste de advertirle.

Situación 3: Un extra de vida o muerte

Siempre habrá imprevistos o situaciones de última hora; bomberazos a los que simplemente no podrás negarte. Sabemos que es tentador, pero no siempre podrás priorizar proyectos como en la primera situación. A veces, no queda otra opción más que ceder.

Solución: Ok, ya accedí

La verdad, si te niegas puedes ser visto como el empleado que no sabe trabajar en equipo, o que se siente superior al resto.  Trata de que no parezca una molestia, sino una oportunidad para demostrar que pueden confiar en ti porque siempre “sacas la chamba”.

Por otro lado, si sientes que ya se están aprovechando de tu profesionalismo, puedes tomar nuestra primera solución y sumarle la observación de todas esas veces que te has quedado tarde gracias a esos extras; tal vez logres que se lo pidan a alguien más. Al final, pase lo que pase, cada que accedas, estás sumando puntos para tu siguiente evaluación e incluso para un futuro aumento…

Bajo cualquier situación, es importante que te expreses de forma clara para mantener una relación laboral sana. Sólo recuerda hacerlo de manera diplomática, apoyándote de tus fortalezas y evitando ponerte a la defensiva.