Dentro de Cerocuatro existe una persona que forma parte de ese mover las fibras; es quien nos salva de cometer errores que a veces se escapan de las demás áreas de la agencia. A este engrane que hace que Cerocuatro gire mejor lo podríamos comparar con un departamento de control de calidad; todos nuestros trabajos finales pasan por ahí con el único fin de tener “luz verde”. ¿Su nombre? Dolores Olea, mejor conocida como Lolo. Decidimos entrevistarla y preguntarle todo acerca de su trabajo. ¿Listos para conocerla?

- La primera pregunta es obligada, mi estimada Lolo. ¿Cómo llegaste a Cerocuatro?

¡Encantada! Mira, llegué en agosto de 2012 como apoyo para la edición de un libro de nuestro cliente Jalisco Cómo Vamos. Fue un proyecto súper interesante en el que aprendí mucho. Soy de las personas que piensa que aprender es lo más interesante de todo proyecto: sacarle el mayor jugo posible para que el siguiente que venga quede mejor. Ese fue mi primer contacto, al terminar el libro se me invitó a seguir como copy en Cerocuatro, porque venía más trabajo.

- ¿Qué haces dentro de Cerocuatro?

Me encargo de revisar las ideas que salen del área creativa y que se plasman en una pieza como puede ser un anuncio para prensa, un espectacular, una presentación de los ejecutivos de cuenta, un empaque o etiqueta, en fin… hasta un libro. Me gusta decir que soy como un filtro o control de calidad. Antes de que cualquier trabajo salga de la agencia lo reviso para evitar errores que pudieran afectar la calidad que están esperando nuestros clientes. Que si el acento, que si la redacción es correcta y clara… básicamente me encargo de darle el toque final al proceso creativo en cuanto a redacción y ortografía. También he tenido la maravillosa oportunidad de trabajar en la edición de libros, colaborando en la redacción y corrección de estilo, algo realmente fantástico.

- ¿Libros? Además del de Jalisco Cómo Vamos, ¿en qué otros libros has participado?

En realidad aquí, en Cerocuatro, llevamos tres. Recientemente terminamos uno para ONU Hábitat. Mi trabajo en este proyecto fue la revisión general del texto, y el cuidado en cuanto a la precisión de la información estadística que se incluyó en más de 80 gráficos y 13 infografías. Te diré algo, pero que sea fuera de récord (perdón Lolo, sí lo vamos a decir) este trabajo es de mis favoritos porque tienes que envolverte en el tema del libro, en su texto, en las ideas que el autor quiere comunicar. Esa satisfacción es inigualable.

En este caso se trató de un estudio sobre la desigualdad en América Latina con información estadística por ciudades, y esto fue el punto innovador del trabajo, ya que la mayoría de los estudios presentan información a escala nacional. Es increíble formar parte de un proyecto así, me gustaría resaltar que la propuesta gráfica del libro quedó fabulosa, –concretamente su portada, portadillas y diseño de página– es algo que al cliente de verdad le gustó mucho y nos lo dijo varias veces.

- Nos hablas de lo bonito, pero ahora cuéntanos una mala experiencia que hayas tenido en tu trabajo. 

¡Uf!, creo que siempre que me dicen que me toca hacer un publirreportaje es una mala experiencia, jaja. Realmente es lo que menos me gusta hacer, pero hasta ahora ningún cliente los ha rechazado. Al final de cuentas, y aunque no es mi actividad favorita, termino satisfecha con mi trabajo y eso es lo importante.

- De acuerdo, nos queda claro que casi, casi sueñas con publirreportajes, pero ¿cuál ha sido tu peor experiencia con algún cliente?

Mira, yo diría que más que una mala experiencia con el cliente es con el trabajo que realizas para él, porque el trabajo del copy se nota realmente hasta que te equivocas. Nuestra tarea es revisar con atención y corregir para que las cosas salgan bien, eso es lo que se espera, pero nos notamos cuando se van los errores, en ocasiones es imposible evitarlos, somos humanos… ¡ay, pero cómo duele! Recuerdo mi primer gran error en una invitación en la que a una palabra le faltba una letra (como la segunda “a” de faltaba) cuando me dijeron: “sí, solo fue un error, pero se imprimió 500 veces…” ¡Ouch, cómo olvidarlo!

Pero bueno, creo que más que malas experiencias finalmente son aprendizajes. Lo más difícil para mí es responder bien bajo presión y cumplir con un tiempo límite de entrega, sobre todo cuando el cliente tarda en mandarte la información.

- Ese problema es el de muchos de nosotros, como el mío, Lolo, esta entrada de blog se tuvo que publicar ayer y ¡mírame! Pero cambiando de tema, a algo más alegre, ¿Cuál ha sido tu mejor experiencia?

Una de mis mejores y más recientes experiencias tiene que ver con este libro del que hemos estado hablando, porque a pesar de varios contratiempos que afectaron tanto al cliente como a nosotros, todo se entregó tal y como habíamos acordado, quedamos contentos con lo realizado y él, además de satisfecho, agradecido con las atenciones recibidas de Cerocuatro. Esa sensación es reconfortante, saber que cumpliste con tu trabajo, pero sobre todo, que aprendiste de ello. Aprender siempre es clave, pues cuando venga otro proyecto como este podremos hacerlo mejor.

- ¿Vas a revisar esta entrada del blog o nos dejarás publicarla con faltas de ortografía?

Creo que prefiero omitir esa pregunta [risas], la respuesta es obvia.

Terminamos la entrevista, pero no de platicar con Lolo, ya que nos compartió una anécdota en relación con sus hijos. Para ellos fue un dolor de cabeza tener una madre que les corrigiera hasta los más mínimos detalles de ortografía en las tareas. “Los ponía a repetir diez veces la misma palabra cuando notaba que estaba mal escrita, solían decirme que yo era la bruja de la ortografía”, —nos comentó entre risas–. “Después de años de dedicarme a hacer esto y recién llegada a Cerocuatro, un día les dije: ¿Ven? ser la bruja de la ortografía resultó bueno, ahora me pagan por hacerlo”,  finalizó.

Sin duda alguna después de esta charla nos quedamos enamorados del trabajo de nuestra re-querida Lolo, pues gracias a ella el equipo creativo e inteligente de Cerocuatro puede alcanzar cada vez más la perfección.